De excursión por… Milán
Milán es la segunda ciudad de Italia, por detrás de Roma, aunque está considerada la primera ciudad económica del país. No en vano, la sede de la Bolsa de Valores está allí. También es la capital de la moda, como bien demuestran sus habitantes, y alberga uno de los cuadros más famosos de Leonardo DaVinci: “La última cena”. Si quieres saber más sobre la ciudad puedes, como siempre, recurrir a la Wikipedia o continuar leyendo este post, escrito al poco de que un servidor haya vuelto de allí

Llegada al aeropuerto
Para volar a Milán hay tres opciones, puedes llegar al aeropuerto de Malpensa, al de Linate o al de Bergamo. El primero es quizás es más conocido, y está al noroeste de la ciudad, el de Linate está al sureste y el de Bérgamo… pues está en Bérgamo, a casi una hora de camino en coche. Es un trayecto largo pero algunas compañías de bajo coste vuelan a ese aeropuerto.
Para salir del aeropuerto, desde Malpensa hay un tren hasta el centro, desde Bérgamo hay autobús y desde Linate, hay autobuses de linea regular. Yo sólo he estado en el aeropuerto de Linate y al salir cogí un taxi para ir a Assago, al sur de Milán. Los taxis en Milán no son nada baratos, el trayecto, de una media hora, costó 45 euros, que puede parece caro, pero no es nada en comparación con los casi 100 euros que cuesta ir de Malpensa al centro de la ciudad.
Hay que tener cuidado con los taxis en Linate, porque a la salida hay gente muy avispada que se ofrece de taxista pero son particulares. Normalmente ofrecen precios cerrados que son más caros que los oficiales. Por tener una referencia, una taxista clandestino me pedía 60 euros por el trayecto de 45.
Dormir en Milán
Algo que quizás ya hayas deducido después de ver los precios de los taxis es que Milán no es barato. Efectivamente, Milán es muy cara y dormir en un hotel es un desembolso importante. Por supuesto, rebuscando se pueden encontrar hoteles y hostales a buen precio, pero, por lo general, es caro. De nuevo como referencia, yo estuve alojado en el hotel NH Jolly Milanofiori, un edificio situado cerca de un centro de congresos y un centro comercial. La noche salía a 110 euros, con desayuno buffet incluído y poco más. La televisión de pago, excepto los canales italianos y dos más, Internet por Wi-Fi a 25 euros la hora (sí, son precios reales) y la decoración sacada directamente de “Cuéntame“.
Lugares de interés
Mucha gente es de la opinión de que en Milán no hay nada que ver. Es cierto que la ciudad no tienen tantos atractivos turísticos como Roma a Florencia, pero guarda algunos tesoros. A continuación incluyo los que he podido visitar.
El primero de ellos es la catedral de Milán, en la plaza del Duomo ( Duomo, en italiano, significa catedral). Comenzó a construirse en el siglo 14 y no finalizaron las obras hasta el 19. Ya desde mucho antes de entrar a la plaza cautiva por su espectacular fachada. La entrada es libre y por unos 8 euros podemos coger un ascensor que nos lleva hasta una parte del tejado abierta al público. Por 5 euros nos dejan subir andando.
El siguiente punto de parada se encuentra al lado de la catedral. Mirando la catedral de frente, a nuestra izquierda queda la galería comercial Vittorie Emmanuelle, una conocida zona de compras con las tiendas más famosas de la ciudad. Un Mac Donals dentro de la galería nos permitirá comer en Milán por un precio razonable, aunque lejos, claro está, de la calidad de la cocina italiana (que no es barata).
Cruzando la galería comercial, salimos a la plaza de la Scala, donde encontramos el famoso teatro Scala de Milán, la oṕera más grande del mundo. Por menos de 10 euros nos dejan entrar al museo de la ópera.
Alejado del centro, podemos encontrar el Castillo Sforcesco, un castillo del siglo XIV. En su interior dos useos, uno arqueológico y otro de arte. Está rodeado de un inmenso jardín.
Otro de los puntos de interés es la iglesia de Santa Maria de la Grazzie, a un lado suyo, en el Cenacolo VIncinao, está expuesto “La última cena”, el cuadro de DaVinci que forma parte de la conspiranoia del libro “El código DaVinci”. Para verlo, además de pagar, hay que reservar, algo que se puede hacer desde su web. Es importante llevar esto hecho de casa, porque una vez estás allí, sin reserva no se puede pasar.
Y para el final me he dejado uno de los sitios que más me llamó la atención. Se trata del Museo de la ciencia y la tecnología de Milán. Me sorprendió porque apenas lo vi anunciado en guías turísticas y aunque en algunos puntos parece inacabado, el contenido hará las delicias de los aficionados a la ciencia. Por 6 euros si eres estudiante y 8 si no lo eres, puedes entrar y ver cosas como la evolución de las telecomunicaciones, cómo funciona la fibra óptica, la radio y un curioso sistema de fax que nunca se popularizó.
Además de la exposiciones, dentro del recinto hay un submarino, Toti, construido en 1967 y que tras 30 años de servicio, ahora puede ser visitado. Justo a su lado un enorme pabellón conserva varias locomotoras de vapor, vagones y nos muestra como se realizaba el cambio de vías en los primeros años del ferrocarril. Pero aún hay más, el pabellón dedicado a la aeronáutica y la navegación, tiene, en su interior, un barco a vela completo y varios aviones de la primera guerra mundial. A mi me costó cerca de una hora y media recorrerlo todo y creo que me dejé cosas porque es un poco complicado orientarse por allí dentro. Para los amantes de la tecnología es un sitio excepcional, porque combina exposiciones para explicar la ciencia de manera didáctica con elementos de historia viva como los ferrocarriles o el submarino.
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Muy buena información, gracias