Me toca las narices: “El libro es siempre mejor que la película”
Voy a empezar una serie de entradas con cosas que realmente me tocan las narices, pequeñas cosas que, aunque me molestan, las dejo pasar en el día a día, pero que se van acumulando. Empiezo la serie con una frase que no se si me da rabia escucharla por lo trillada que está o por el poco sentido que tiene:
El libro es siempre mejor que la película
Otras alternativas son: “La película está bien, pero el libro es muchísimo mejor”, “A mi el libro me gustó más”, “Han recortado mucho, en el libro lo explican mejor”.
La idea me toca las narices, porque las películas no son libros, ni viceversa, cada uno es una forma diferente de contar historias, y cada uno tiene su propio lenguaje y sus características propias. Esto hace que las películas y los libros que les sirven de base sean diferentes, pero no ni mejor ni peor, tan sólo diferentes. Se puede decir que una película está bien o mal, o que el libro es bueno o malo, pero las comparaciones cruzadas no llevan a ningún sitio.
Por ejemplo, me hace mucha gracia la gente que ha leido a Harry Potter y luego va a ver las películas mirando a los demaś por encima del hombro y sabiendo exactamente lo que dirá al final de la película: “Se han dejado un montón de cosas por contar”. Claro que se han dejado cosas por contar, porque sólo tenían dos horas para contárnoslas y no 500 páginas.
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