De excursión por… Beijing (y III)
En esta última entrega dedicada a la capital china voy a centrar únicamente en los sitios que se pueden visitar allí. En general, lo más importante de Beijing puede verse fácilmente en una semana, o incluso menos, dependiendo del tiempo que dediquemos a algunas visitas. Si nuestra estancia va a ser mayor de una semana, mi consejo es que se organicen viajes también a otras ciudades como Shangai, Xi’an o incluso Hong Kong.
Por supuesto, un viaje a Beijing no será tal si no visitamos lugares como la ciudad prohibida, la plaza de Tian’anmen o el templo del cielo.
La ciudad prohibida
Uno de los mayores atractivos de la ciudad es la antigua residencia de los emperadores chinos, La ciudad prohibida. Vetada a la mayoría de los mortales durante siglos, los chinos se enorgullecen hoy en día de haber eliminado ese elitismo y permitir la entrada a todos aquellos que lo deseen y puedan pagar los 4 o 5 euros que cuesta.

Plaza interior de la Ciudad Prohibida
La Ciudad está justo en el medio de Beijing, justo enfrente suya se construyó la plaza de Tian’anmen, de la que hablaré más adelante. Su entrada está presisida por unos bonitos jardines y una enorme foto de Mao. Tras la primera puerta ha una plaza con varias tiendas a los lados, donde se compran los tickets y donde podremos contratar a un guía si no hemos concertado previamente una visita con alguna agencia. Los mismos guías se ofertan al vernos pasar y se puede negociar el precio, por entre 10 o 20 euros podemos contratar los servicios de jóvenes estudiantes que se ganan la vida de esa forma. Es recomendable llevar a alguien porque dentro de la ciudad no hay apenas carteles informativos y los guías no sólo cuentan cosas del lugar sino que nos ponen al tanto de algunas costumbres chinas. La única pega es que los guías suelen hablar inglés.
El palacio de verano
Para pasar la temporada estival, el emperador se desplazaba a unos 12 kilómetros al nord-oeste de la ciudad, para vivir en el Palacio de Verano. Este palacio está situado en medio de un enorme jardín que necesita más de un día para ser recorrido.
De nuevo el precio de la entrada es más que asequible y la visita es más que recomendable. Para llegar, dado que está bastante alejado, lo mejor es coger un taxi y despreocuparse. También se puede hace runa combinación metro más taxi. Hay que tener cuidado porque a la salida hay bastantes personas ofreciendonos sus servicios de taxi ilegal, declinamos la oferta y, andando un poco, buscamos un taxi autorizado, con los que no hay que negociar precio.
Se puede pasar todo el día por el parque, recorriéndolo y entrando en las diferentes construcciones, depende, como siempre, de nuestro interés por la visita.
El templo del cielo
En la retransmisión de las olimpiadas han nombrado en repetidas ocasiones este lugar situado al sur-este de la ciudad. A los ojos del turista no es más que un jardín enorme con varias construcciones. Si se visita sin guía, el lugar sólo ofrece un agradable paseo que puede ocuparnos medio día.
La plaza de Tian’anmen
Situada enfrente mismo de La Ciudad prohibida, es la plaza más grande del mundo, con 440.000 metros cuadrados. En la propia plaza se encuentra el mausoleo de Mao, donde se conserva el cuerpo del dirigente chino. Para entrar no hay que pagar entrada, tan sólo hacer cola, pasar por unos estrictos controles de seguridad y, una vez dentro, respetar las normas: no gritar, no hacer fotos, quitarse el sombrero,…

Tumba de Mao, detrás la plaza de Tian’anmen y la Ciudad Prohibida
Al sur de la plaza hay una de las antiguas puertas a la ciudad, que alberga un pequeño museo en su interior. No es caro entrar (como todos los sitios) y la vista de la plaza desde lo alto de la puerta es espectacular. Cerca de la plaza se encuentra también el museo de historia de Beijing.
La plaza y la ciudad prohibida pueden llevarnos todo un día, según el tiempo dedicado a cada visita.
El mercado de la seda
Una de las visitas estrella de la capital es, sin duda, “The Silk Market”. Es un edificio, como si fueran unos grandes almacenes, en los que se puede encontrar ropa, electrónica, zapatos, etcétera. Todo de imitación, aunque en los pisos superiores se vende joyería con precios muy occidentales y de buena calidad.
En cada planta hay pequeñas tienda, como si fuera un mercadito, con la salvedad de que todos los vendedores van vestidos igual y el mercadito está en un edificio de 10 plantas. En la planta -1 se encuentran bolsos, maletas y zapatos; en la planta baja hay ropa y en la planta 1 juguetes, electrónica y artesanía.
La gracia del mercado de la seda está en que se pueden conseguir cosas por muy buenos precios, previo paso por el campo del regateo. Allí, el regateo está a medio camino entre el arte y el negocio, está todo muy estudiado, una situación típica podría ser:
- Cliente se acerca y ve algo que le gusta
- El vendedor le atiende ofreciéndole más tallas u otros modelos, evitando decirle el precio
- Una vez que el cliente se ha decidido y se ha probado y/o mirado lo que le gusta, el vendedor saca una calculadora (los números son internacionales) y mientras recita las bondades del producto teclea una cifra desorbitada.
- El comprador dice que por ese precio no compra y le ofrece 10 veces menos.
- El vendedor baja un poco
- El comprador sigue sin aceptar
- El vendedor se queja de que le quieren robar, hace aspavientos, se enfada, comenta el robo con algún compañero,… Baja el precio
- Sigue la discusión hasta que el comprador acepta un precio o el vendedor se enfada y te dice que no lo vende (ocurre pocas veces, pero siempre puedes ir a otra tienda)
Al principo cansa mucho lo de regatear, pero luego llega a ser muy divertido, sobretodo cuando vas conociendo hasta donde bajan los precios. Por ejemplo una camiseta puede salir por entre 3 y 5 euros. Unas zapatillas por 7, una maleta por entre 10 y 15 y un bolso por 5 euros.
No es descabellado llevarse la maleta vacía o con poca ropa y comprar allí lo que nos haga falta, tienen de todo y, aunque deben se rimitaciones, realmente son prendas de calidad y, si no lo dices, nadie sería capaz de distinguirlas de una original.
No merece la pena comprar nada de electrónica, hay muchas imitaciones (como el iFone) y es difícil saber si,a pesar de su parecido exterior, el producto tiene las mismas características en su interior.
En el mercado se pueden perder días, depende de nuestra habilidad para el regateo, como mínimo medio día.
La muralla china / Tumbas Ming
Beijing se encuentra relativamente cerca de varios tramos visitables de muralla. Se peude contratar una excursión hasta allí a través de alguna agencia o directamente en la ciudad. Nosotros contratamos en una oficina de turismo. Cuesta aproximadamente unos 30 euros y se incluye visita a la muralla, visita a las tumbas Ming, guía, comida y, depende de la excursión, varias visitas a tiendas de jade, seda y té. Son visitas pensada para que compras, desde luego, pero son interesantes.

Uno de los tramos visitables de la muralla
Las tumbas Ming son bastante decepcionantes, no están muy bien cuidadas y tan sólo el guía hace que la vistia sea entretenida. La muralla es mucho más impresionante, lo habitual es que nos dejen en un lugar concreto y nos dejen tiempo para recorre un trozo.
La excursión toma un día entero y es bastante agotadora.
Otras visitas
Además de los sitios comentados, dentro de la ciudad hay varios templos de diferentes religiones (budistas, taoístas,…) son todos muy similares así que con ver uno no hay que esforzarse en buscar otro. Lo más llamativo de estos sitios es que en algunos casos están rodeados de edificios altísimos y carreteras, pero dentro no se oye absolutamente nada.

Una de las callejuelas de los hutongs
Por supuesto no puede faltar una visita a la villa olímpica, al norte de la Ciudad Prohibida.
También he de recomendar la ópera china, preguntando en el hotel/hostal o en alguna oficina de turismo te informan de dónde hay funciones. La ópera china es un tipo de teatro tradicional chino, caracterizado por las vestimentas, el maquillaje y una actuación bastante peculiar.
Otras cosas que podemos hacer e sperdernos por los hutongs, o por la ciudad en general, no hay que tener miedo a perderse, en cualqueir momento un taxi nos devuelve al hostal y sino los chinos más jóvenes sí que entienden algo de inglés y hacen el esfuerzo por entendernos y ayudarnos.
Al oeste de la ciudad se encuentra el zoo, es otra posible visita. Como ya comenté, si alargamos la estancia en el país se puede visitar la ciudad de Xi’an, donde se encontraton los guerreros de terracota, Shanghai, la ciudad futurista o La antigua colonia inglesa, Hong Kong.
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