De excursión por… Beijing (II)

Sigo con este especial sobre Beijing, en la entrada anterior comenté algunas cosas básicas sobre el viaje: la moneda, el vuelo, alojamiento,…

Ahora quiero centrarme en tres aspectos: el idioma, la comida y el trato con la gente.

- El idioma

Los chinos hablan varios tipos de chinos, el más extendido y el que usan los pekineses, es el chino mandarín, el idioma más hablado del mundo (seguido por el español y el inglés).

El chino es un idioma basado en signos que tiene un sistema de transcripción a letras latinas (el pinyin) y, muy importante, es un idioma tonal. Esto significa que el tono de la palabra altera su significado. Es como si decir “coche” y “¿coche?” hiciera que lo priemro fuera un automóvil y lo segundo una cabra. Es un ejemplo radical, pero ilustrativo.

Carteles en la muralla con prohibiciones y recomendaciones pa ra nuestra salud
Carteles en la muralla con prohibiciones y recomendaciones para nuestra salud

En los centros de turismo es fácil encontrar a gente que hable inglés, muchos jóvenes también se defienden con él, pero la gran amyoría de la población sólo hablan chino, así que toca hablar lenguaje de signos. Ir con una carpeta con fotos a las que señalar no es para nada descabellado.

- La comida

La comida china es algo diferente a lo que se puede encontrar en los restaurantes chinos occidentales, pero no dista mucho de lo que nos tienen acostumbrados. La mayor diferencia es el picante, la comida china es muy picante, así que grábate esto: 无辣 (pronunciado, más o menos, [pula]) significa “sin picante” y puede salvarte el viaje.

En general una buena comida puede ser pedir un plato de arroz tres delicias y un plato de pollo con almendras o cerdo agrudulce. Lo más normal allí es que una familia pida un bol de arroz blanco para cada uno y después un plato de ternera o pollo para todos. La carne mezclada con el arroz blanco está muy buena. Por supuesto también tallarines chinos.

Un plato tradicional chino es el pato pekinés. Básicamente es un pato asado que se sirve cortado y al que acompaña un poco de cebolla, unas tortitas y un cuenco de soja, para poder hacer “tacos”. El pato en sí no tiene nada de especial y la salsa de soja es tan densa que casi se puede untar. Mi recomendación es pasar del pato.

Si nos agobiamos, no pasa nada, hay sitios de comida rápida que tienen hamburguesas o menús más occidentales y, si todo falla, siempre nos queda el Mc Donalds (¡ojo! no hay salsa barbacoa), el KFC o el Pizza Hut.

Una cena en un bar perdido por el norte de la ciudad
Una cena en un bar perdido por el norte de la ciudad

Si dormir en china decíamos que era barato, comer es gratis (como el taxi). Una buena comida en un “bar” de por allí pidiendo platos de ricos (todo platos sustanciosos, sin arroz) puede salirnos perfectamente por 5 euros incluyendo cerveza y será una muy buena comida. Comer en alguno de los restaurantes cercanos a Tian’anmen puede suponernos ya un precio más europeo, en torno a los 12 euros.

En cuanto a los cubiertos, en los restaurantes más caros tienen tenedores, pero en los restaurantes de barrio hay que apañarse con palillos… Al final se les acaba cogiendo el truco.

- La gente

Puedo decir que en nuestro viaje no nos encontramos con nadie problemático. Los chinos, en general, son buena gente, e intentan ayudarte lo máximo posible, si además les intentas hablar en chino aún se esfuerzan más porque comprenden lo difícil que es su idioma para un occidental.

Una cosa que a los europeos nos resulta molesto es el hecho de entrar en una tienda y que no dejen de seguirnos, nos da la impresión de que no se fían de nostros, pero no es así. Es su forma de trabajar, están pendientes de tí esperando que les pidas ayuda o buscando el momento perfecto que te pares delante de algo para empezar a vendértelo. En los restaurantes pasa algo parecido. Nada más sentarnos un camarero viene y espera hasta que pidamos, no hay prisa, decirle que se vaya es de mala educación.

En nuestra mentalidad occidental estamos acostumbrados a dejar propinas, a veces simplemente se trata de redondear al alza unos euros. Allí las propinas no están bien consideradas, les estás pagando por algo que no merecen y les ofende.

Otra cosa a tener en cuenta es que allí los raros somos los occidentales. Los pekineses están bastante habituados a los visitantes pero la ciudad tiene muchísimo turismo interno, de ciudades y pueblos donde nunca o rara vez han visto un occidental, así que no es nada raro que nos paren para hacerse una foto con nosotros.

Tags: , , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)